Meditación Diaria

Una voz incomparable


Una mañana cuando mi sobrino Joe comenzó a despertarse, fui a su cuna, lo alcé y bajamos al primer piso de la casa. Mi hermana gemela, la madre de Joe, estaba preparando el desayuno. Le dio la bien- venida diciendo: «Hola, Joe». Él la miró, me miró a mí, y gritó: «¡Mamá!», extendiendo sus brazos. Mi gemela y yo nos reímos. El bebé pudo distinguir a su madre de la impostora.

Así como Joe reconoció la voz de su madre, aprendemos a reconocer la voz de Dios. A veces, oímos la voz de Dios cuando oramos, cuando alguien se nos ...

Acerca de la Guía de Meditaciones Diarias


La misión de la Guía de Meditaciones El Aposento Alto es proveer un modelo de cristianismo práctico, para ayudar a las personas a sentirse invitadas y bienvenidas a la presencia...